Inicio




Los caprichos de Cloto
La mitología griega concebirá la vida del hombre como un hilo fino e invisible que trabajado con cautela por la rueca de Cloto, la diosa que hila el destino, se enlaza por momentos con otros hilos sólo para separarse, cambiar y unirse de nuevo con otras vidas; todo esto en una constante construcción del tiempo. El artista Iván Méndez Vela y la curadora Ileana Muñoz, presenta una serie de módulos de dibujos-pintura móviles; cada uno de los cuales guarda un instante en que los hilos se enlazaron, abstrayendo y externalizando a través del hecho pictórico, el tejido de momentos, personajes y atmósferas que construyen el tránsito del hombre por este mundo.
La obra al igual que el mito del que parte, constituyen una reflexión acerca de nuestra forma occidental de entender la realidad a partir del presente, y cómo nuestra concepción contemporánea de tiempo, se encuentra inevitablemente permeada de una herencia mítica representado aquí en la figura de Cloto. La obra, en tanto que externaliza el instante, se encuentra inmersa en la subjetividad del individuo quien retoma trozos de la experiencia, olvida otros, añade sensaciones y archiva este momento en la memoria presente bajo la figura del recuerdo. Todo esto, bajo la premisa de fungir como evidencia a un pasado que no existirá más. Es en ese sentido que el registro en pintura y dibujo revelan a su vez una melancolía por las cualidades del tiempo, que nos separa de nosotros mismos, de lo que hemos sido, de lo que queremos ser y de lo que queremos hacer de las cosas y del prójimo. Es una melancolía por el encuentro perdido cuyo único rastro se encuentra en la subjetividad de la memoria presente, cuyo futuro se encuentra abierto y  atravesado únicamente por la eterna posibilidad.
La propuesta gira en torno a la capacidad de cada módulo de ser modificado, reproducido y trasladado mostrando la compleja yuxtaposición de temporalidades que constituyen hoy el mundo contemporáneo. La imposibilidad de acceder al pasado, la percepción siempre sesgada del presente y la contingencia del futuro, sin embargo, jamás se deslindan por completo de su ancestro mítico el cual reaparece en la forma del encuentro y la coincidencia, como instantes inaprensibles e inexplicables del devenir de la vida.
Ileana Muñoz